Cuenta la leyenda que José María Eguren, poeta, pintor y fotógrafo limeño, en muchas oportunidades llegaba de madrugada, ebrio a su casa, sin embargo, por la misma situación en que se encontraba, confundido, antes intentaba abrir las otras puertas de sus vecinos, creyéndose abrir la suya. La bulla era tan exagerada, que los vecinos estaban cansados con esta situación de no acabar, por lo que decidieron quejarse con la menor hermana del poeta.
Susan Eguren, la hermana menor de José María, para solucionar este problema con sus vecinos, se echó a pensar, y después de darle tantas vueltas al asunto, llegó a la conclusión que, su hermano no dejará de seguir llegando ebrio de madrugada, entonces puso un foco azul dentro de la lámpara, que estaba colgada afuera de su casa y que serviría como guía para el poeta. Ahora cada vez que José María llegará ebrio a la quinta, va poder diferenciar de entre todas las lámparas amarillas, la de color azul y así se guiará para poder meter la llave, abrir la puerta, entrar a su casa y descansar. Sin molestar, causar alboroto o despertar a sus vecinos.
